Se trata de neveras Samsung Family Hub que empezaron a mostrar anuncios y que están obligando a algunos compradores a modificar el router para dejarlas sin publicidad, sin renunciar al widget que consideran útil.

¿Qué pasó con las neveras Samsung?

Samsung admitió que ciertos modelos Family Hub participaron en un “programa piloto” que introdujo anuncios en la pantalla integrada a partir de septiembre de 2025, según The Wall Street Journal. Seis meses después el problema persiste para algunos usuarios: la publicidad sigue apareciendo en la interfaz, y en ciertos casos en pantalla completa, aunque Samsung afirma que esos anuncios aparecen cuando se abre el navegador y que no puede controlarlos (The Wall Street Journal). El conflicto se intensifica porque muchos compradores pagaron un precio premium: modelos citados en la cobertura cuestan alrededor de 1.400 dólares, según Xataka. El resultado es una sensación generalizada de frustración entre propietarios que sienten que un electrodoméstico de pago se ha convertido en un panel publicitario.

¿Por qué aparecen anuncios en una nevera?

El diseño de la interfaz explica parte del problema: la publicidad está integrada en un widget que también muestra noticias, el tiempo y el calendario, de modo que la “solución” oficial de Samsung exige eliminar el widget completo para evitar anuncios (The Wall Street Journal). Esa mezcla técnica entre funcionalidad y monetización dificulta la opción de mantener utilidades sin aceptar publicidad. Además, algunos anuncios son de terceros —no solo promocionales de Samsung, como filtros de agua— lo que complica el control sobre contenidos publicitarios. Vemos aquí una lógica comercial conocida: plataformas buscan nuevas superficies para monetizar experiencias ya pagas, y eso empuja a consumidores a elegir entre funcionalidad o privacidad.

¿Cómo nos afecta en Argentina?

Aunque la nota original se concentra en usuarios de Estados Unidos y Portugal, el riesgo es global: si una práctica se instala en la cadena de productos de un fabricante, puede replicarse en mercados como el nuestro. En 2022, por ejemplo, plataformas de streaming como Netflix lanzaron una modalidad con anuncios (noviembre de 2022, reportado por Reuters), y desde entonces la presencia de publicidad en servicios antes pagados se volvió más común. Para el consumidor argentino esto implica tres cosas concretas: primero, verificar la política de actualizaciones y permisos antes de comprar un electrodoméstico conectado; segundo, exigir opciones claras de desactivación sin perder funciones; y tercero, considerar el soporte legal y la garantía local si aparecieran prácticas no consentidas. Si llegaste hasta acá, ya tenés lo más difícil: identificar que el problema no es solo técnico, sino también contractual y de diseño de producto.

Soluciones: oficiales, no oficiales y qué recomendamos

Solución oficial: eliminar el widget completo para dejar de ver anuncios, aunque eso borra noticias y calendario (The Wall Street Journal). Soluciones no oficiales: algunos usuarios instalan bloqueadores de anuncios a nivel de router para filtrar el tráfico del frigorífico y conservar el widget útil —ese fue el caso reportado en el Wall Street Journal. Desde la perspectiva de políticas y privacidad apoyamos exigir trazabilidad, control de permisos y un plan de salida claro antes de automatizar o almacenar datos sensibles en dispositivos conectados; es decir, el consumidor debe poder exportar evidencia y desactivar funcionalidades sin perder la propiedad del equipo. Como medidas prácticas, recomendamos: 1) revisar y documentar los permisos del dispositivo antes de la compra; 2) pedir firmware sin publicidad o con opción explícita de pago por experiencia libre de anuncios; y 3) usar segmentación de red (VLAN o una red de invitados) para aislar electrodomésticos y aplicar filtros si fuera necesario. Si esto te parece técnico, hay alternativas más simples: comprar modelos sin pantalla o usar prácticas de devolución si la publicidad no fue informada al momento de la venta.

Perspectiva: esto no es solo una nevera

El caso entra en una discusión más amplia sobre lo que se ha llamado “enshittification” —la degradación deliberada de productos para aumentar ingresos publicitarios— y ya se ha visto en plataformas como Netflix, YouTube o aplicaciones de mensajería (Xataka). El dato concreto es que prácticas de monetización que antes eran exclusivas de internet se están trasladando a objetos físicos conectados, y eso cambia las reglas del consumo y la privacidad. Para consumidores y reguladores, la lección es clara: exigir transparencia, opciones claras y mecanismos de salida antes de permitir que un dispositivo pase a ser una superficie publicitaria. Si llegaste hasta acá, ya tenés argumentos para exigir políticas más favorables como comprador.