La geotermia profunda deja de ser idea utópica y se plantea como solución práctica: hoy puede producir electricidad por debajo de 100 €/MWh, lo que la coloca en rango competitivo frente al coste marginal del gas y del carbón de 2025 (90-150 €/MWh) según análisis de Pawel Czyzak y el informe Hot stuff de Ember. Esta combinación de electricidad continua y calor recuperable cambia la ecuación para centros de datos y ciudades.
¿Por qué ahora la geotermia importa para la IA?
La respuesta es simple: los modelos grandes demandan energía constante y los paneles solares o turbinas no garantizan continuidad. Además, la industria ha bajado costes de perforación en aproximadamente 40% usando técnicas del sector petrolero, según el informe Hot stuff de Ember. Esto ha permitido desarrollar Sistemas Geotérmicos Mejorados (EGS) que funcionan en terrenos sin permeabilidad natural, ampliando mercado potencial. Según Ember, la UE tiene hoy unos 43 GW de capacidad comercialmente viable, equivalentes a 301 TWh anuales y al 42% de la generación con carbón y gas del año pasado (datos Ember). Esa base estable de energía reduce riesgo operativo para centros de datos y mejora previsibilidad de costos frente a combustibles fósiles, especialmente cuando el precio marginal del gas en 2025 llegó a 150 €/MWh en picos (fuentes citadas). El dato clave para operadores: continuidad y precio predecible.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La geotermia profunda en Europa aprovecha una red de district heating y corredores urbanos que aquí casi no existen. En Argentina el potencial geotérmico es más limitado que en zonas volcánicas, pero hay lecciones prácticas. Primero, si el objetivo es alimentar centros de datos locales, hay que comparar LCoE de alternativas y costos de conexión a red. Segundo, el modelo de valor también incluye venta de calor a calefacción urbana; en Helsinki un centro de datos puede calentar hasta 20.000 viviendas y la instalación de Telia recupera 90% del calor para 14.000 apartamentos (Helen/Telia). Es improbable replicar exactamente eso en ciudades argentinas sin redes de agua caliente municipales, pero la oportunidad para industrias con demanda térmica (invernaderos, procesos industriales) existe. Por último, si los gobiernos locales quieren atraer inversiones en data centers verdes, deben ofrecer marcos regulatorios y garantías financieras para perforaciones, igual a lo que reclama Ember para Europa.
Riesgos, costos y qué debe calcular una pyme o gobierno
La promesa es grande pero no gratuita. Las primeras fases requieren perforaciones con riesgo geológico y gastos iniciales elevados. Europa lanzó una Alianza Geotérmica Europea y el Consejo y Parlamento apoyaron medidas a fines de 2024 para agilizar permisos; España anunció 100 millones de euros para diez proyectos, con foco en Canarias (anuncio oficial del gobierno español). Sin apoyo similar, la cadena de valor puede concentrarse fuera de la región, como advierte Ember: estudios estadounidenses indican que la geotermia podría cubrir hasta 64% del aumento de demanda eléctrica de centros de datos en EEUU para principios de la década de 2030 (según Ember citando investigación US). Para una pyme o gobierno local el cálculo es claro: comparar costo de capital y riesgo de perforación contra ahorro operativo. Si un proyecto geotérmico baja el gasto energético recurrente y permite vender calor residual, el payback puede justificarse; si no, conviene esperar incentivos y esquemas que mitiguen riesgos iniciales. Vemos la geotermia como oportunidad estratégica, pero su escala depende de decisiones regulatorias y financiamiento público-privado.