Meta anunció que su IA analizará altura y estructura ósea en fotos y videos para identificar posibles cuentas de menores y desactivarlas, según su blog oficial del 5 de mayo de 2026. Vemos que la compañía presenta esto como una herramienta para mantener fuera a menores de 13 años, pero la técnica plantea preguntas técnicas y regulatorias que no se responden con el comunicado.

¿Qué está haciendo Meta y cómo funciona?

Meta dice que su sistema escanea “temas generales y claves visuales”, incluyendo altura y estructura ósea, para inferir si una persona en una foto podría ser menor (según el blog oficial de Meta). La compañía aclara que “esto no es reconocimiento facial” y que no identifica a la persona concreta en la imagen. Instagram ya usaba herramientas parecidas para clasificar automáticamente cuentas entre 13 y 18 años; Instagram desplegó esa función en 2024 y bloquea el livestream a usuarios menores de 16 años (según el anuncio). Facebook aplicará lo mismo primero en EE. UU. y luego en Reino Unido y la UE en junio de 2026, según el comunicado.

¿Es esto reconocimiento facial o es otra cosa?

Meta insiste en que no se trata de reconocimiento facial, pero analizar “estructura ósea” y altura es una forma de biometría que puede vincularse a identidades cuando se combina con otros datos. Vemos dos riesgos técnicos inmediatos: error y sesgo. Las estimaciones de edad por IA suelen tener tasas de error relevantes cuando se aplican a distintas etnias y edades; aquí Meta no publicó métricas públicas de precisión ni de sesgo en el anuncio. Sin métricas públicas no podemos evaluar cuánto fallará el sistema en poblaciones de América Latina, donde la composición demográfica y las condiciones de imagen (iluminación, ángulos) difieren de los conjuntos de entrenamiento.

¿Cómo impacta esto en Argentina?

En Argentina muchas familias usan Facebook e Instagram con perfiles de menores o jóvenes que pueden parecer menores en fotos. Meta anunció el despliegue en EE. UU. primero y en la UE y Reino Unido en junio de 2026; no dio fecha para América Latina (según Meta). Esto genera dos problemas concretos aquí: 1) riesgo de falsos positivos que podrían desactivar cuentas de adolescentes que usan la plataforma para estudiar o trabajar, y 2) ausencia de documentación en español y métricas públicas que permitan a autoridades y organizaciones civiles auditar la herramienta. Vemos además un riesgo regulatorio: el fallo en Nuevo México y el debate en EE. UU. sobre verificación de edad podrían trasladar presión normativa a la región.

Qué pedimos: transparencia, revisión humana y documentación en español

Apoyamos que empresas y reguladores colaboren para proteger a menores, pero pedimos condiciones claras antes de adopciones masivas. Exigimos que Meta publique métricas públicas de precisión y sesgo, ejemplos y metodología de evaluación en español, y un proceso de gobernanza que incluya revisión humana para apelar desactivaciones automáticas. Cabe recordar que Meta enfrenta un veredicto reciente que la obliga a pagar 375 millones de dólares por no proteger adecuadamente a menores en otra jurisdicción (según la cobertura del fallo en Nuevo México); ese contexto obliga a mayor escrutinio. Sin estas garantías, la técnica puede resolver un problema concreto y crear otros: exclusión digital, errores que afectan derechos y dependencia de cajas negras tecnológicas. Vemos que la política pública tiene que ponerse a la par: métricas abiertas, auditorías independientes y documentación accesible en español antes de que estas herramientas se normalicen.