La demanda de perfiles de ciberseguridad no cae: las ofertas del sector crecieron 11% interanual en el primer trimestre de 2026, según Glassdoor, y las empresas están contratando precisamente para entender y mitigar los riesgos que trae la IA.

Por qué la IA no destruye puestos de ciberseguridad

Vemos la narración contraria mucho en titulares: modelos que detectan vulnerabilidades parecen reemplazar gente. En la práctica sucede lo opuesto. La IA amplifica la superficie de riesgo y exige perfiles que combinen seguridad tradicional con capacidad para auditar modelos, analizar telemetría y responder incidentes automatizados. Reuters y Check Point han documentado que los atacantes usan IA de forma creciente (Check Point, Informe de Ciberseguridad 2026), y eso obliga a integrar IA defensiva. Además, las encuestas muestran un cambio en prioridades: el ISC2 Cybersecurity Workforce Study 2025 indica que el 27% de responsables de contratación sitúa la IA entre las habilidades más demandadas, y los profesionales elevan esa percepción al 44% (ISC2, 2025). Conclusión: más automatización no significa menos talento; significa talento distinto.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La lógica global se traslada a la región con matices. En España la industria ya emplea 164.761 personas y representa 25,55% del empleo TIC, con una proyección de crecimiento anual de 14,25% entre 2026 y 2029 hasta 282.157 empleos (INCIBE, estudio 2025). Argentina no tiene una métrica idéntica disponible aquí, pero observamos dinámicas similares: empresas que ya externalizan capacidades y demandan pericia en IA y nube. Deloitte apunta que en 2026 el 60% del personal de ciberseguridad es externo y que cerca del 38% de los CISO identifica la dependencia de perfiles escasos como un reto significativo (Deloitte, 2026). Para emprendedores y pymes argentinas esto significa dos cosas prácticas: a) el talento especializado será caro y parcialmente tercerizado; b) invertir en herramientas con criterio puede ser más barato que contratar mal.

Qué piden las empresas (y qué falta)

El mercado ya no pide solo firewall y parcheos mensuales. Fortinet encontró que el 49% de los encuestados teme que la IA aumente los ciberataques y que el 97% ya usa o planea usar soluciones de ciberseguridad basadas en IA (Fortinet, 2026). Por eso las vacantes piden habilidades mixtas: seguridad en la nube, ingeniería de seguridad, análisis de modelos y evaluación de riesgos. El cuello de botella es formativo: no hay suficientes perfiles que combinen código, comprensión de modelos y foco en privacidad. Esa brecha empuja a contratar consultoras externas o a confiar en herramientas de IA sin control riguroso. Aquí entra nuestra posición: incorporar IA defensiva sí, pero solo tras auditorías independientes, transparencia de telemetría y con métricas claras de ahorro o generación de ingresos.

Qué hacer si sos emprendedor o jefe de seguridad

Primero regla: que una herramienta cueste 30 dólares al mes solo tiene sentido si ahorra o genera más de 30 dólares. Segundo: priorizar capacidades prácticas: respuesta a incidentes, integración con la nube y auditoría de modelos. Para equipos chicos conviene externalizar lo que no es core y formar internamente a 1 o 2 personas en integración de IA y seguridad. Exigir auditorías independientes y minimizar telemetría no es solo ideología: reduce riesgo de fugas y problemas regulatorios, y facilita negociar proveedores. Dado el mercado, donde buena parte del talento será externo (Deloitte, 2026) y la adopción de IA defensiva es masiva (Fortinet, 2026), la ventaja competitiva será integrar estas herramientas con criterio y foco en ROI. En resumen: la IA aumenta la demanda de expertos, no la elimina, pero su adopción responsable es condición necesaria para que realmente reduzca costos o aumente ingresos.