La memoria RAM se ha encarecido: un kit DDR4 de 32 GB se vende hoy por 199,99 € (según Xataka, 12/5/2026), con picos de más de 280 € en febrero de 2026 (según Xataka, 12/5/2026).
¿Por qué subió tanto la RAM?
Vemos tres fuerzas que empujan precios: demanda de servidores e IA, transición a DDR5 y cuellos de oferta en la cadena de componentes. El artículo original cita que ese kit DDR4 estuvo entre 50 y 60 € antes de agosto de 2025, lo que deja claro el desfase temporal (según Xataka, 12/5/2026). Además, algunos kits DDR4 alcanzaron 280 € en febrero de 2026, un extremo que ahora parece corregirse parcialmente (según Xataka, 12/5/2026).
Esa volatilidad no es buena noticia si planificás una actualización: implica que el precio real que vas a pagar depende del momento de compra. Si considerás la transición a DDR5, hay otra capa de costo: la memoria más nueva y rápida está más demandada y, por tanto, más cara.
¿Conviene actualizar ahora o esperar?
Si tu PC ya tiene años, nos parece razonable favorecer DDR4 por costo-beneficio. Un kit DDR5 de 32 GB aparece a 399,99 € en los listados citados, cuando el año pasado rondaba los 120 € en algunos modelos; esa es una comparación temporal clara que obliga a pensar en el total del gasto (según Xataka, 12/5/2026). Cambiar a DDR5 suele requerir placa y CPU compatibles; si hay que renovar esos componentes, el presupuesto sube rápido.
La regla práctica: preguntate cuánto podés estirar el equipo actual con una inversión puntual. Si la mejora en experiencia real (ej.: menos swaps, mayor fluidez en multitarea) se traduce en meses o años de uso útil, tiene sentido. Si no, esperar hasta que los precios vuelvan a niveles históricamente razonables también es válido.
Opciones para gastar menos
Hay alternativas concretas para no pagar de más. Primero: si tu equipo acepta DDR4, comprar un kit de 32 GB DDR4 (2×16 GB) suele ser la opción más barata y suficiente para ofimática, navegación y juegos poco exigentes (precio de ejemplo: 199,99 €, según Xataka, 12/5/2026). Segundo: mirar el mercado de segunda mano o refurbished: muchos usuarios cambian módulos al pasar a placas nuevas; ahí se consiguen ahorros, pero hay que pedir garantía o probar antes.
Tercero: priorizar otras mejoras que mejoren la experiencia por menos dinero, como un SSD más rápido o optimizar el sistema operativo y la gestión de memoria. Cuarto: comprar en momentos de oferta y comparar precios en varios marketplaces antes de pagar. Si llegaste hasta acá, ya tenés las alternativas prácticas para ahorrar.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
En Argentina la decisión se complica por impuestos de importación, costos de envío y la diferencia cambiaria, que suelen encarecer componentes importados. Por eso recomendamos validar la demanda en marketplaces locales antes de invertir fuerte: probá comprar un kit usado o nuevo en vendedores con buena reputación y política de devolución. Esto reduce el riesgo de quedar con un componente que no sirve para tu placa.
Nuestra postura editorial es coherente: no hay que comprar lo último solo por serlo. Favorecemos probar en el mercado, priorizar opciones más económicas como DDR4 para equipos antiguos y only migrar a DDR5 cuando la necesidad y la unidad económica lo justifiquen. Si no podés esperar, comprá con garantía y verificá compatibilidad antes de pagar.