El Banco de España recomienda guardar entre 70 y 100 euros en efectivo por persona como medida de contingencia tras el apagón de abril de 2025 que dejó fuera los pagos digitales (Banco de España; Banco Central Europeo).
¿Qué pasó y qué datos importan?
En abril de 2025 un apagón masivo dejó numerosos sistemas de pago sin servicio y, meses después, hubo caídas en Redsys que afectaron tarjetas en comercios físicos y online; el propio Banco de España lo recoge como razón para aconsejar efectivo. Según el Estudio sobre hábitos en el uso del efectivo del Banco de España (2025), el efectivo sigue siendo el medio principal para el 57% de la población y la cantidad media en cartera fue de 45 euros, por debajo de la recomendación de 70–100 euros por persona. Además, la red de cajeros en España perdió 8.000 cajeros en los últimos dos años, equivalente al 18% del total (fuente: Banco de España). El Banco Central Europeo recuerda que varios países europeos han reaccionado: Bélgica vio caer las compras en efectivo del 45% en 2023 al 39% en 2024 (BCE), y países como Suiza y Hungría están legislando para garantizar acceso al efectivo.
¿Cómo debería preocuparnos esto en Argentina?
Vemos que el caso español no es un episodio aislado sino un recordatorio sobre la fragilidad de la infraestructura de pagos. En LATAM la dinámica es diferente: MercadoPago, transfers y WhatsApp son parte de la infraestructura cotidiana; eso crea dependencias que, si fallan, dejan a comercios y clientes sin alternativas. La lección para Argentina es doble: 1) plan de contingencia operativo (aceptar efectivo y tener alternativas de cobro), y 2) política pública que asegure acceso al efectivo para personas mayores y con discapacidad, que suelen quedar afuera cuando los comercios virtualizan todo. En España Pilar Villarino del CERMI señaló que la digitalización sin medidas de inclusión abandona a colectivos vulnerables (Cinco Días). Para emprendedores argentinos esto significa diseñar flujos de cobro que no dependan de un único proveedor ni de una sola red.
Qué deben hacer los comercios y emprendedores
Primero, tener un plan mínimo: cajilla con 70–100 euros por persona en el hogar o caja menor en el comercio, que cubra necesidades esenciales 72 horas según recomendaciones del BCE y del Banco de España. Segundo, diversificar puntos de cobro: además de POS, habilitar transferencias, códigos QR y aceptar efectivo; validar que tus integradores (pasarelas, procesadores) tengan SLA y rutas alternativas. Tercero, calcular el ROI: perder ventas por no aceptar efectivo sale caro; si una tienda de barrio pierde diez ventas diarias por fallos, la pérdida mensual puede superar el costo de mantener efectivo como respaldo. Cuarto, documentar procesos de seguridad y custodia del efectivo: registrar cantidades, rotación y seguros. Y quinto, exigir transparencia: si las plataformas usan IA para decisiones de enrutamiento o rechazo de cobros, deben informar y auditar ese comportamiento, en línea con la postura que apoyamos sobre IA y transparencia.
Perspectiva y qué pedir a reguladores
Vemos necesario mantener el efectivo como respaldo operativo y garantizar el acceso público a billetes y cajeros. A los reguladores les corresponde asegurar dos cosas: transparencia en comisiones y en el uso de algoritmos que afectan pagos, y reglas que impidan que la retirada masiva de cajeros deje a barrios enteros sin acceso. Exigir políticas que combinen resiliencia técnica (rutas alternativas de pago, exigencia de SLA) con medidas de inclusión (obligatoriedad de aceptación de efectivo en básicos) es la combinación correcta. La recomendación de guardar efectivo no es romántica: es práctica. Pero la solución estructural pasa por sistemas de pago redundantes, regulación clara y responsabilidad de las plataformas cuando su tecnología condiciona el comercio y la vida diaria.