China logró que en 2025 el 35% de las máquinas usadas en sus plantas de semiconductores sean de origen nacional, mientras las ventas de fabricantes extranjeros en el país se desplomaron año contra año, según la nota consultada.
¿Qué pasó y por qué importa?
En 2024 China representó el 41% de los ingresos de ASML y en 2025 esa participación cayó al 33%, con una previsión de reducirse hasta el 20% en 2026, según la nota revisada (Tom’s Hardware). De forma parecida Applied Materials pasó del 37% de sus ventas totales en China en 2024 al 30% en 2025 (según la misma fuente). Esa dinámica no es casual: por un lado las sanciones y controles de exportación limitan la entrega de equipos UVE y otras máquinas de alta gama. Por otro lado Pekín está subsidiando y priorizando equipos locales para proteger su cadena productiva. Para cualquier economía que dependa de semiconductores esto cambia la lógica de suministro, precios y riesgos geopolíticos.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Para pymes tecnológicas y ensambladores en Argentina el cambio es relevante por tres vías: acceso, precio y trazabilidad. Si China logra mayor oferta local, algunas máquinas intermedias pueden abaratarse o volverse más accesibles; la nota destaca que un equipo NIL cuesta alrededor de 15 millones de dólares frente a los 150 millones de una máquina EUV de ASML, según Tom’s Hardware. Pero el problema no es solo el precio: la calidad, el soporte y la interoperabilidad con procesos avanzados determinan si esas máquinas son útiles para fabricar chips competentes. En el corto plazo la mayoría de las fundiciones fuera de los nodos líderes seguirá dependiendo de equipos extranjeros. Para la industria argentina esto significa que hay oportunidad en servicios de integración y calibración, pero también riesgo si la trazabilidad y certificaciones no son claras.
¿Puede China lograr independencia en litografía?
China ha cerrado la brecha en deposición, grabado y limpieza, pero la litografía UVE sigue siendo su talón de Aquiles según la nota. Empresas como Pulin, Naura, AMEC y Piotech están desarrollando soluciones, y a mediados de 2025 Pulin entregó un equipo basado en litografía de nanoimpresión (NIL) a un cliente (Tom’s Hardware). La NIL permite transferir patrones sin óptica compleja y es más barata, aunque más lenta y con límites en el nodo más avanzado. Canon ya comercializa NIL y asegura que su equipo puede llegar a 5 nm; la nota indica que, con refinamientos, NIL podría acercarse a 2 nm en el futuro. La pregunta no es solo técnica: es industrial y política. Si China combina inversión estatal, escala de mercado y mejora iterativa, puede reducir su dependencia, pero seguirán faltando equipos EUV de alta apertura que hoy dominan ASML.
Qué pueden hacer las pymes y fabricantes en LATAM
En LATAM hay que actuar práctico: medir costos, riesgos y oportunidades. Primero, calcular ROI: si una máquina NIL cuesta ~15 millones de dólares versus 150 millones por EUV, evaluar si el proceso y el volumen justifican la inversión (datos según la nota). Segundo, negociar condiciones de soporte y garantías: la diferencia entre una máquina que funciona y una que queda parada está en servicio postventa y repuestos. Tercero, no apostar todo a un solo proveedor: diversificar proveedores y asegurar contratos que incluyan métricas de rendimiento verificables. Por último, exigir transparencia: cuando los gobiernos subsidian industria, pedimos auditorías independientes y claridad sobre qué métricas y acuerdos sostienen esos despliegues. Para las pymes locales la ventaja real es identificar nichos donde la menor sofisticación técnica de nuevas máquinas sea una ventaja competitiva y construir servicios alrededor de eso.