Insta360 y la startup británica Splatica prometen que con un video 360° cualquiera puede generar un modelo 3D navegable en la web; Splatica cobra entre 0,18 y 0,25 USD por segundo de video procesado y ha abierto 1.000 cargas gratuitas iniciales para usuarios tempranos, según The Verge (Sean Hollister, 24/4/2026).
¿Qué es lo nuevo?
Splatica usa una versión propietaria de SLAM combinada con Gaussian splatting para convertir secuencias 360° en lo que llaman “splats”: nubes de puntos coloreadas que puedes explorar como si fuera un videojuego. El flujo es simple: ajustar dos parámetros en una Insta360 o un dron Antigravity, grabar mientras se camina o vuela, subir el video y recibir en uno o dos días un mini-mundo 3D en el navegador. Los resultados se pueden descargar en formatos PLY y USDZ y vienen con medidas reales; la compañía declara un error típico de 1% cada 100 centímetros, lo que la vuelve útil para exploración y algunos trabajos de topografía ligera, según The Verge (Sean Hollister, 24/4/2026).
Splatica además publica una galería con más de 100 escenas de ejemplo y promociona un proyecto llamado Project Eternal para preservar patrimonio, aunque sin detallar inversiones ni gestión de permisos, según la misma nota.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Para creadores y pymes en Argentina esto baja la barrera técnica y de costos para hacer tours virtuales y gemelos digitales. En 2021 el autor del artículo probó una solución similar con Skydio que costaba 2.999 USD al año solo por la función de reconstrucción, sin incluir hardware ni procesamiento; Splatica propone un modelo por segundo mucho más granular y potencialmente más accesible para proyectos puntuales, según The Verge (Sean Hollister, 24/4/2026).
Eso no significa democratización automática: hace falta hardware 360° (Insta360 X5 o similares) y una suscripción mensual que Splatica prueba en distintos niveles (por ejemplo, la semana pasada eran 70, 200 y 385 USD por mes y ahora 50, 150 y 300 USD, según la nota). Para pequeñas inmobiliarias, estudios de arquitectura o agencias culturales que cobran por visita virtual, el modelo por segundo puede resultar costeable; para grandes obras civiles o inspecciones técnicas la precisión y la trazabilidad documental todavía parecen insuficientes.
¿Es confiable para inspecciones técnicas y trabajos profesionales?
Depende del uso. Splatica declara 1% de error por cada metro, lo que en teoría permite medir distancias con tolerancia para valoración general y avances de obra, pero no sustituye a inspecciones certificadas cuando están en juego la seguridad o cumplimiento normativo. El propio autor observa que al hacer zoom aparecen blobs translúcidos y texturas poco legibles, lo que limita el análisis fino de materiales y defectos, según The Verge (Sean Hollister, 24/4/2026).
Además, la reconstrucción solo puede representar lo que la cámara captó desde cada punto de vista; si no se filma desde todos los ángulos previstos, el resultado será incompleto. Hay también decisiones de producto que influyen en fiabilidad: Splatica elimina automáticamente a muchas personas del plano para «limpiar» escenas, algo útil para privacidad pero que puede borrar evidencia visual relevante en algunos contextos.
Riesgos, gobernanza y recomendaciones para creadores y empresas
Existen al menos tres frentes de riesgo: permisos y patrimonios, privacidad de terceros y dependencia de un servicio propietario. Project Eternal suena bien para conservar lugares, pero no hay claridad sobre quién financia la preservación ni cómo se gestionan permisos para escanear sitios protegidos, según The Verge (Sean Hollister, 24/4/2026). Tampoco hay cifras públicas sobre retención de datos a largo plazo más allá de una política básica de propiedad del contenido.
Recomendamos a creadores y empresas que: 1) exijan métricas públicas de precisión y reproducibilidad; 2) pidan documentación en español sobre formatos, metadatos y garantías de privacidad; y 3) establezcan controles humanos y procedimientos de revisión antes de usar estos modelos en contextos críticos. Apoyamos la llegada de estas herramientas, pero exigimos métricas públicas, documentación en español y gobernanza con revisión humana antes de su adopción amplia.